sábado, 10 de abril de 2010

¿De quién se enamoran las mujeres?

Dijo Nietzsche que “a la mujer le gusta creer que el amor puede lograr cualquier cosa: es su superstición peculiar”. Otros además añaden que el amor puede ser una condena, un estado de casi enajenación mental en el que los protagonistas pierden la razón y la lógica y se venden, por completo, al “maravilloso” placer de compartir su vida con otra persona. Pero ¿qué hay antes de todo eso? ¿Qué es lo que tiene que suceder para que dos personas se enamoren?

En el caso de las mujeres hay que diferenciar entre enamorarse e ilusionarte, verbos totalmente opuestos en su psicología. Llegar al estado de ilusión es una tarea que puede resultar sencilla: basta que el chico tenga cualidades físicas que la atraigan, que sea amable o que sus comentarios resulten divertidos.
Muchas mujeres pueden confundir ese estado con el de estar enamoradas pero, sin embargo, es cuestión de pocas semanas o de pocos meses para que se den cuenta de que no es así. Porque, lejos de lo que pueda parecer, que una mujer se enamore no es tarea fácil.


Las mujeres están supeditadas a la idea de encontrar al hombre ideal, y que aquí se engloban cualidades del hombre que van más allá de la mera apariencia. A veces, incluso, depende de las aptitudes de una misma, lo que hace difícil definir un patrón que pueda servir para establecer qué es lo que hace que se enamoren de alguien. Aquí entra en juego la irracionalidad y lo paradójico pero, a grandes rasgos, lo que una mujer busca en su pareja es, simplemente, todo.
La mujer quiere sentirse atraída por la otra persona, pero esto no depende necesariamente de sus facultades físicas. Es más bien una manera de estar y comportarse, en la que influye de manera abismal el lenguaje no verbal, los gestos, la manera de vestirse, etc. La misma importancia tiene, también, que el hombre tenga las ideas claras: que sepa lo que quiere, que tenga claro lo que espera de la vida y lo que busca en una relación. Una mujer jamás aguantará durante más de un mes las niñerías, las dudas o las inseguridades porque, en parte, la mujer ve en su compañero la base donde apoyarse ante sus titubeos.
También se busca que el hombre sea inteligente, que no hable por hablar y que las cosas que digan sean interesantes. Esto también implica que se tenga un grado bastante elevado de cultura, que se desenvuelva bien en conversaciones profundas pero sin llegar a resultar pedante. Porque, cuando una mujer consigue admirar a un hombre, está a un pequeño paso de llegar a enamorarse de él.

Es verdad que las mujeres necesitan a su lado a una persona que les haga reír, pero sin llegar a ser un payaso ni caer en las bromas absurdas que le recuerden a su época de colegio. Es muy importante que se vea a la otra persona como una pareja, y no como un amigo con quien pasar un buen rato.
Otra característica fundamental es la sensibilidad. Aunque en el mundo de hombres no esté bien visto emocionarse o conmoverse, en el universo femenino la delicadeza y la ternura juegan papeles muy importantes. Pero, eso sí, el hombre tiene que seguir siendo hombre, mantener su masculinidad en todo momento y no perderse en un exceso de sensiblería que le haría perder todo el encanto.

Sin embargo, lo más importante es el cómo las hagan sentir cuando están a su lado. Las mujeres quieren un hombre que les haga sentir que son únicas, que no la cambiarían por nada ni por nadie. Que las comprendan, que las escuchen, que las perdonen los fallos y que soporten sus ratos de mal humor. Las mujeres necesitan sentirse queridas, admiradas y respetadas, que para son el centro del mundo de su pareja. Pero esto no significa ser un celoso o un calzonazos sino, es más bien, que sean capaces de trasmitirles que ellos también están enamorados de ellas.

Todo esto puede parecer un crucigrama difícil de descifrar, cargado de palabras compuestas y conjugaciones irregulares. Realmente es así pero lo mejor es pensar que, al final, lo importante de la suma es el resultado.



Silvia Campillo

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