Sería utópico pensar que hombres y mujeres somos lo mismo y que, por encima de las características de género están las individuales, las propias de cada persona independientemente de que sea hombre o mujer. Al igual que resulta ilusorio pensar que hombres y mujeres llegaremos, algún día, a entendernos.
Multitud de estudios han demostrado que nuestro cerebro funciona de diferente manera. Que mientras nosotras accionamos un mecanismo, ellos activan el contrario y a la inversa, lo que da lugar a un montón de actitudes y comportamientos extraños que, a ambos, nos hacen llevarnos las manos a la cabeza en determinados momentos.
Multitud de estudios han demostrado que nuestro cerebro funciona de diferente manera. Que mientras nosotras accionamos un mecanismo, ellos activan el contrario y a la inversa, lo que da lugar a un montón de actitudes y comportamientos extraños que, a ambos, nos hacen llevarnos las manos a la cabeza en determinados momentos.
Hagamos un examen de conciencia: ¿realmente todo lo que nos adjudican por el hecho de ser hombre o mujer son estereotipos o hay algo de verdad dentro de tanto tópico? Creo que cuando el río suena agua lleva… Porque, tenemos que reconocerlo, es verdad que en muchas ocasiones las mujeres decimos “no” cuando en realidad queremos decir “sí”. Por ejemplo, pongámonos en una situación muy común que más de uno habrá vivido: una chica entra a una tienda de bolsos con su novio. Los mira todos, los contempla embobada como si de una obra de arte se tratase; los acaricia, los coge y exclama “oh… ¡qué bonito!” El chico, después de diez minutos, reacciona y dice: “cariño, ¿lo quieres?” A lo que ella SIEMPRE responderá: “no, amor, no te preocupes… ¡Es igual!” Pero, inmediatamente después, en vez de salir de la tienda repite exactamente los movimientos ya realizados hasta entonces pero, eso si, mirando de reojo a su novio.
¡Bien! Este es el perfecto paradigma de que un “no” significa un “sí”, pero el hombre sólo se dará cuenta cuando, después de una, dos o tres horas, note un mutismo fuera de lo normal en su chica. Entonces, él preguntará: “tesoro, ¿te pasa algo?” Y ella: “No”. ¡Bien! Otro claro ejemplo de que un “no” significa “¡¡¡SÍ!!!”
Es precisamente dar clarividencia a todas estas situaciones y/o cuestiones con las que nace “Un manual de instrucciones”. Más que un archivo de trucos y fórmulas mágicas para entendernos, lo que pretendemos es proporcionar las herramientas necesarias para que nos comprendan. Porque no, chicos: para los mujeres tampoco es lo mismo “entender” que “comprender”, por mucho que la RAE lo conciba como análogo.
Por eso os invitamos a que os acomodéis en vuestras sillas, abráis una cerveza y apaguéis la televisión. Lo que estáis a punto de descubrir es algo que cambiará vuestras vidas por completo pero, eso sí, tenéis que prometer que nunca, NUNCA, usaréis esto en nuestra contra.
Silvia Campillo
Papateces y feminismo exacerbado... Te luces dandole cancha al topicazo de que "cuando el río suena agua lleva" porque no puede ser más desafortunado. Estás dando pie y justificando, por ejemplo, todo el mundillo fanático del corazón, por ponerte un ejemplo claro y sencillo que pueda entender también el género femenino xdddd. Y lo del bolso... si es que sois cortitas. ¿Quiéres algo? Pues pídelo. Es lo que hacemos los tíos, y nos va bien.
ResponderEliminarEn fin, sólo quiero daros la bienvenida al mundillo de las bitácoras con un comentario crítico para que os vayáis picando. Y recuerda: aunque seáis más inteligentes que nosotros, que lo sois, no lo aprovecháis... Saluudd!
David S. Moyano, Malagueño, Delegado, Fullu, Dávi... o como me queráis llamar queridads, jajajaj!
No creo que tu comentario haya comenzado de la mejor manera. Y te digo por qué:
ResponderEliminar1. “Papaneces” no es un término admitido por la RAE (ya ves: entre Sálvame y Tal Cual me pongo a leer el diccionario). Creo que igual podrías referirte a “papanatas”. Reflexiona sobre ello.
2. ¿Feminismo exacerbado? ¡Todo lo contrario! Creo que podríamos basarnos en argumentos vacuos y “justificar” cierto tipo de comportamientos femeninos con vuestra simpleza, y no lo hemos hecho.
Además, como apunte te digo que estamos lo suficientemente cualificadas y preparadas para poder hablar (en el caso de querer hacer una bitácora feminista) de Angela Davis, Rosalia Manieri, Olumpe de Gouges, Mary Wollstonecraft o la archiconocida Simone de Beauvoir. Por cierto: ésta última dijo que “el problema de la mujer siempre había sido un problema de hombres”
Sin más, agradecemos tu bienvenida y tu participación.
Objetivo de picarte conseguido... qué fácil y previsibles sois...
ResponderEliminarBueno, no me refiero a "papaneces" y sé que el término "papatez", al que realmente me refiero, no lo admite la RAE, pero también es importante el lenguaje coloquial, el de la calle, donde también se aprende de la vida y no sólo de los autores que muy purista e intelectualmente dejas claro que has leído y de los cuáles has aprendido la teoría del feminismo. Ahora, desde mi humilde postura de varón te recomiendo menos teoría y más práctica.
Saludos y buenos días, jijiji